miércoles, 20 de mayo de 2015

El chico de mis sueños

A Roberto

Han pasado tantos años
y sigues apareciéndote en mis sueños
como buscando la forma de reencontrarnos
es algo tan extraño, 
recuerdo con mucha claridad el sueño de anoche
en él aprecias completo
de pies a cabeza
vi tus ojos
y ellos me vieron,
me sonreías, me abrazabas
después de tanto tiempo de no vernos
era como si nada hubiera pasado
como si el puente que nos separaba hubiera caído a pedazos

Recuerdo exactamente la primera vez que te vi
nuestro primer hola y nuestro primer beso
dos chiquillos jugando al amor,
alejados siempre por crueles kilómetros 
pero buscando siempre la forma de sabernos

Hiciste que llevara una cuenta regresiva
de los días que faltaban para verte
que te soñara despierta
y que hartara a mis amigas con nuestras historias
hiciste de mis vacaciones el lugar perfecto

Sé, que estás ahí
y que todavía piensas en mí
tal vez yo también vengo cada tanto a tus sueños
y sabes que tú estás cada tanto en los míos.

Algún día, nos sabremos de nuevo
y entonces, el destino dirá.



El amor de los 12 años cobijado con los ríos profundos de la huasteca potosina, testigos de cosas maravillosas, de miradas sordas y sonrisas sinceras. Caminar por esas calles es revivir momentos, todos esos momentos que pasamos juntos. Los olores, las casas, la sierra, la gente son testigo de lo nuestro y eso hará que la chispa siga viva hasta que volvamos a vernos.

martes, 19 de mayo de 2015

Mi amiga soledad

Ya di un paso en esta huida
no huyo de ti ni de nadie
huyo de mí,
para enfrentarme a mis miedos
para que cuando vuelva a verte
no me escuezas 

Me voy entonces a bailar
un gran danzón
con esa amiga mía 
a la que tanto he fallado
siempre que viene a mí la abandono
la dejo por alguien más
incluso la llegue a dejar por ti
pero ahora me doy cuenta
de cuánto la necesito
de cuánta falta me hace ser uno con ella
así seré invencible
en esta guerra que va y viene
llamada amor.

No me iré para siempre
volveré,
cuando ya no me duela tu ausencia. 



jueves, 14 de mayo de 2015

Necesito

huir.

Cobardes como tú

Cobardes,
estoy rodeada de ellos:
de los
que riñen en las calles,
por orgullo
que matan en las guerras,
por patriotismo
que golpean a la mujer,
por hombría
que engañan,
porque pueden
que no sonríen,
por sofisticados
que se quejan de la lluvia,
porque les arruina el día
que abusan,
por ser grandes
que enamoran,
por donjuanes
que promete,
y no cumplen
que ilusionan,
y se van.

Estoy rodeada de cobardes
que no creen en el amor

De cobardes que se enamoran
y se espantan

Cobardes sienten mariposas
y dan un trago de agua

Cobardes que se los lleva la corriente
y se aferran a la rama
en la que habitan sus miedos y confort

De cobardes que no saben luchar por lo que quieren
porque no aceptan su sentir

De cobardes que se creen valientes
porque huyen del amor

De cobardes como tú.

De adioses

Te acuerdas cuando te decía adiós,
que me iba de tu vida
y tú, tranquilamente me veías partir
te decía adiós para que me retuvieras
para que me sujetaras del brazo y me dijeras
¡no me dejes! ¡te amo!

Y nunca pasó,
pero siempre volvíamos a encontrarnos
por las mismas razones equivocadas;
tú por sexo
yo por amor

Así un millón de adioses
y un mar de volver a abrir la puerta para que pasaras
esperando siempre que no te fueras
pero al amanecer
ya sólo habías dejado tu olor.

Siempre pensé
que no habías entendido la indirecta de mi adiós
y justificaba mi abandono con tu torpeza
pero ahora sé que
siempre supiste lo que esperaba
y que también sabías muy bien lo que tú querías

Tú sí sabes jugar
yo sólo sé amar.

miércoles, 13 de mayo de 2015

No hay tiempo para sufrir

No tengo miedo de amar
pero no tengo tiempo para sufrir
si me quieres dímelo ahora
ámame, disfrútame
estoy abierta para recibirte.

Pero si mañana dejas de
quererme,
dímelo...
para que las lágrimas se sequen rápido
para orear las sábanas
y para arrancarte de tajo
antes de que te encarnes.

Cuando dejes de quererme
dame la fecha y hora
en que murió tu amor
para saber a qué hora ponerle
una veladora con flores.

No tengo ni un segundo de tiempo
para llorarlo, ni para sufrirlo
dime cuando dejes de quererme
para sacar del armario el amor
que guardé para mí de mí.

No, no me lastimarás
la muerte es tan inevitable como la vida
y así como nació lo nuestro
así también ha de morir
y no nos guardaremos rencor,
pero eso sí...

Nunca me digas te quiero
cuando ya no lo sientas
nunca nunca nunca
me digas te quiero
por decir te quiero.

No tengo tiempo para sufrir,
sólo seamos sinceros.



Del armario de amores guardados para Tula de Tula. Ya desempolve el amor que guardaba en un alhajero de madera. Lo llevaré a la tintorería en un rato, espero me quede bien porque el frío que se pronostica se pondrá bueno.

Odios

¿Qué hago pues con tanta soledad?

Ciertamente mis días marchan bien y estoy alegre, convivo con la gente, sonrío. Pero entonces, al terminar mi jornada laboral, apagar el computador, ir y terminar mi rutina de ejercicios y volver a mi casa, a mi espacio, a mi cueva donde no hay más que realidad. Solitaria y fría realidad. Comer sola, cantar sola, bañarme sola, ver películas sola, leer un libro sola, dormir sola, hablar sola.

Así terminaron mis días desde que te fuiste. Pero soy como una adicta en rehabilitación. Con el orgullo a cuestas, después de pasar días llorando, delirando. Me siento más sobria, pero igual, sola.

Y es algo tan cabrón, que no quiero escribir tu nombre aquí para no manchar mis letras, pero siento una presión bien fuerte en el pecho que me incita a gritarte, a buscarte y golpearte también, por haberte ido así, y dejarme así en estas condiciones. No tienes madre, no la tienes ni madre, ni abuela, ni corazón ¡ni huevos cabrón! Porque aún viendo la fragilidad mía, que te había dado enteramente, botaste todo y me quebraste al momento. Me rompiste las alas, me quebraste los huesos. Me dejaste ahí como un mero trozo de carne inerte. Un trozo de carne que lloraba tu partida.

Me rompiste las ganas, aniquilaste mis sueños, en pedacitos dejaste mis besos y lo que es peor aún, con tu partida quemaste todas esas letras que habían brotado desde el fondo de tu ser. Vomitaste mis poemas, ¿sabías que eras el ser más afortunado por tener mis poemas? ¿sabías que nadie nunca te hará lo mismo? ¡Blasfemo! Me redujiste a cenizas el alma y con la daga de tu adiós partiste mi corazón.


Odio estar sola.
Odio extrañarte.
Odio no poder estar sola.
Odio necesitarte.
Odio no querer estar sola.
Odio que no estés.

¡Odio tu puta cobardía!




Y esta fue la historia de un amor de ensueño que se ve truncado por el puto miedo deshuevado.

Miedos

Tengo miedo de enamorarme perdidamente y que un día al despertar ya no te encuentre. Me he esforzado tanto en construir mi propio mundo que me da miedo dejarte entrar en él y que me derrumbes estos fuertes muros que tanto tardé en armar. Me da miedo meterme en tu mar  y que las olas me arrojen fuerte contra las rocas. Me da miedo creer en esos ojos que me petrifican. Me da miedo creer verdades de tu boca. Estoy dentro de una jaula de desamores, engaños, inseguridades, llanto, pena, rabia, lucha, confort, y me siento frágil al salir de ella para ir a tus brazos. 

Eso es, me siento frágil en tus brazos, como una mariposa que si me abrazas muy fuerte se pueden romper mis alas y puedes limitar mi vuelo a tu circunferencia. Me da miedo verme presa de la monogamia por decisión, de no querer tocar otra piel que no sea la tuya. Me da miedo caer en la rutina de verte diariamente y acostumbrarme a tus besos antes de dormir, de ir contigo al cine tomados de la mano y de que me abraces frente a todos tus amigos sin pudor. Peor aún tengo miedo de que sólo tú provoques mis orgasmos hasta el punto de acalambrarme los dedos de los pies y que hagas que el hecho de pensar en otros cuerpos me de asco. Me da miedo despertar a un nuevo día con la sola expectativa de volver a verte. Me da miedo que las mariposas de mi estómago salgan de sus crisálidas  para emigrar a la ciudad que lleva tu nombre a resguardarse del frío. Me da miedo que aparezcas atrás de mis párpados cada que cierro los ojos y que me lamente porque no eres parte de mi pasado pero que sin duda te quiero en mi presente. 

Es eso, me da miedo imaginar un futuro a tu lado, tengo miedo del simple hecho de soñar el futuro. Me da miedo perderme en un laberinto donde la salida me lleva siempre a ti, pero en los pasillos sin fin también estás tú. Me da miedo amar porque perdí la práctica, porque cuando lo he intentado siempre salgo herida y tengo miedo, tanto miedo de que esta vez las heridas vengan de ti, porque no podría imaginar como esa linda boca me muerda hasta desgarrarme el alma. Porque no quiero saber cómo se sienten los puñales que lanzan tus profundos ojos. Tengo miedo en este momento porque ya te quiero tanto, que tengo miedo de empezar porque tengo más miedo de que esto acabe. 

Mis pedazos son tan pocos ya, tan frágiles, que si el viento de tu existencia los sopla no sabría dónde encontrarlos para volver a unirlos. Ya me he desmoronado tanto que si esta vez me derrumbas tú, ya no quedaría nada de mí.




Texto creado el 10 de marzo, a sabiendas del final. Hoy 13 de mayo, éste nos pisa los talones.


domingo, 10 de mayo de 2015

La rayita negra bajo mi ombligo

Así empieza todo (o al menos ciertos casos): una prueba de orina positiva, miedo, llanto, esperanza y más y más miedo. ¿Qué voy a hacer yo? Yo que a duras penas sé cómo cuidarme a mí misma. Yo que no tengo idea de cómo cambiar pañales, cómo amamantar ¡dios santo! Bañar a un bebé, cargarlo… qué nervios. Un hijo, ¡caramba no tengo ni trabajo ¿cómo es que voy a mantener a un hijo?! ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer? Y junto con ésta, un millón de preguntas más. Pero ojo… la idea de un aborto no ha pasado por nuestro pensamiento. ¡Estamos de acuerdo (pese a toda confusión y contrariedad en nuestras vidas) en ser madres! Estamos ahora aceptando generar, criar y cuidar una nueva vida. ¡Qué valientes! Y digo valientes no por sobrellevar los malestares del embarazo y el dolor del parto. Valientes, generosas y humanas al poder desprendernos de más de la mitad de nuestra vida entera para entregarla a ese pequeño ser indefenso. Valientes por tener fuerzas después de dar a luz para abrazar y besar desde el fondo del alma a ese pequeño o pequeña que recién acaba de salir por nuestra bien maltratada vagina o herido vientre. Valientes por estar alerta de cada movimiento, pese al sueño, de cada cambio de respiración, quejido o llanto de nuestro recién llegado. ¡Valientes por el mero hecho de amar!

Pero ser madres no sólo es este proceso de gestación y dar a luz, como madres tenemos la responsabilidad de criar ¿qué es criar? Nutrir, alimentar y educar. Hacemos una parada en “educar”. Al educar no me refiero para nada al sistema educativo de gobierno. Al educar a nuestros hijos, me refiero a enseñarles a pensar, a criticar, enseñarles el sentido humano de la vida. Yo no quiero que en unos años mi hijo sea un engrane más de este sistema tan corrompido, no quiero verlo en un alto mando en un corporativo que priva de sus derechos a la gente obrera, que masacra sin piedad nuestro suelo y nuestro aire. Quiero ser una madre que lucha, para brindarle un futuro mejor a mis hijos. Pero más que nada quiero ser una madre que lucha para dejar unos mejores hijos al mundo. Hoy en día la gente está tan viciada tan corrompida, bombardeada de cosas tontas y superficiales. La tele, las compras innecesarias, las marcas, el dinero. Todo fin justifica los medios cuando se va en busca del dinero, no hay respeto por los unos y los otros ni por sus pertenencias, ni por sus derechos, ni su integridad. Todo tiene un precio incluso la vida misma. Ya los niños hoy en día no quieren una salida al parque son sus padres sino un iPad, no quieren leer un cuento sino jugar Xbox. Ya nos niños no saben compartir, no saben respetar y todo eso por qué, porque nosotros sus padres estamos también viciados en Facebook, en el trabajo, en pleitos de pareja, en deudas. En este día, yo exhorto a ustedes madres, a darse un espacio. Alejarse un poquito de esta vida “civilizada” para salir a pasear con sus hijos, a un día de campo a leer un libro. 

Lo que el mundo necesita hoy en día es amor, es bondad, ya bastante maleza hay allá afuera como para regar más esas malas hierbas. Necesitamos deseducar a nuestros hijos de estas costumbres modernas y frías que nos hemos creado. Necesitamos más sonrisas sinceras no más malas caras, necesitamos más valor social que apatía. Necesitamos preocuparnos un poquito más por nuestros iguales que tienen menos, necesitamos dejar un poco atrás el miedo y ser valientes y confiar un poco aunque esto cueste en este mundo lleno de mentiras. Necesitamos más flores en este jardín de la vida que de ha poco se nos ha ido marchitando. Necesitamos un poquito más de fantasía entre tanta horrible realidad. Y aunque cuesta ser sinceros y mostrar al mundo tal y como está ante nuestros hijos, porque como madres sólo queremos lo mejor par ellos. Bien vale ser sinceros y saber de a poco cómo no está tocando vivir, para saber de a pronto qué cambios hay que hacer para ya no seguir así. Debemos plantar semillas de generosidad, rebeldía, revolución y amor en el corazón de nuestros pequeños hijos e hijas.

Seamos unas madres que luchan, para nuestros hijos. Y que en nosotros ellos vean su reflejo, a su manera claro.

Madres que luchan son también las que luchan por sí mismas. Por su dignidad, por su feminidad. Somos el cimento de una familia. Y en nosotras a veces cae un peso muy fuerte sobre nuestros hombros: la comida, la luz, el agua, la escuela, el trabajo. Sin embargo, las madres que luchan no se detienen, y cumplen con sus deberes, y pasan tiempo con sus hijos y ojo, no descuidemos jamás que aparte de madres que luchan somos mujeres, que luchan. Y siempre merecemos esos 15 minutos de nuestra vida única y aparte. Para ser nosotras mismas con todos esos pesos colgados en la repisa.

Ahora bien, en este día de las madres hago una honorable y solidaria mención a esas madres que hoy sufren pero siguen en lucha, a las cuales les han sido arrebatadas las vidas de sus hijos, hijas. Esas madres que siguen de pie,  en búsqueda. Que se cansan pero no claudican, esas madres ejemplo del amor que tiene una por un hijo. Un abrazo desde aquí a cualquiera que sea su geografía a las madres de los 46 muertos y desaparecidos de Ayotzinapa, de los pequeño de la guardería ABC, a los tantos y tantos desaparecidos y desaparecidas, asesinados y asesinadas aquí en Tamaulipas y en todo México. Y un poco más específicamente, un abrazo enorme y lleno de afecto a la madre de mi querido amigo Jonathan, privado de su vida por este canijo narcoestado. Un abrazo enorme lleno de solidario dolor y digna rabia, a todas esas madres que al día de hoy siguen en vela por sus hijos, buscando justicia que este mal gobierno no nos puede dar.
Y también, un abrazo desde el fondo de mi corazón de madre, que lucha y resiste, a todos esos padres que la hacen de madres, que luchan y resisten.  

Gracias por escucharme, gracias por ser fuertes y gracias por los bellos hijos que hoy le dan a este maltratado pero aún vivo mundo.


Y no teman llenar de abrazos y te amos a sus hijos, porque más que juguetes o cosas materiales ellos necesitan saberse bien queridos y digo ¿quién no? Porque esas dos palabras les dan seguridad y crean un cambio en el mundo. Porque para que algo exista necesita ser nombrado, así el amor con nuestros peques. Porque recuerden siempre: amar a nuestros hijos es  también un acto revolucionario.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Tun tun

Quemar te quieros
en tu oído
evaporar besos
en tus hombros
viajar años luz
sobre tu cuerpo

escucha eso
el tun tun 
de mi corazón al verte

ya me ahogué
en el mar café 
de tus ojos

ya sin más
sólo déjame flotar.


De camino a un sueño
se complementa todo muy bien
con tu recuerdo.