La puerta sigue abierta, supiste jugar muy bien
invertimos los papeles en cuestión de edad y experiencia
y perdí el juego, como cualquier chica de colegio.
No puedo jurar que no voy siempre alerta por la calle
con esperanzas de verte
me imagino inocentemente que me encontraré contigo en la tienda,
casualmente
o que vendrás a buscarme
para pedir perdón por haberte ido así.
Tengo 24 años y más sueños bobos que la niña que sueña con tener un pony,
no sé ciertamente lo que me dolió más de tu partida
el haberte dado todo sin recibir a cambio nada
o no haber imaginado jamás que te marchabas
o no haber podido marcharme yo primero y no haber entendido jamás tus indirectas
o haberme hecho tan pendeja que ahora estoy pagando caro el precio
de no querer ver ni aceptar
la realidad
como si cerrando los ojos esta pudiera cambiar
me duele seguir esperándote
y buscándote entre la gente como madre que pierde de vista a su hijo
seguir esperando mensajes que no llegaron a su tiempo, menos ahora
pero sigo terca
como el niño que se quema con fuego y sigue prendiendo las velas.
Igual de todos modos en mi cabeza nuestras historias son de ensueño,
vivimos en un mundo paralelo, y ahí nunca me dejas.
Ahí somos un todo, y mejor aún, soy tu todo
llueven flores todos los días en nuestro jardín
donde plantamos corazones
y debajo de aquel roble, dónde sin pudor hacemos el amor
ha crecido un girasol de la semilla tan grande que es querernos.
Sí, sólo son historias inventadas
y no quiero eliminarlas porque sin ellas
sólo me queda la realidad
y esta me duele.
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