se me presentan otras manos
frente a los ojos
como me recuerdan las tuyas
blancas, limpias, delgadas, grandes.
esas manos que lograron tocarme
desde la piel hasta el alma
y que ahora no están más
decidieron irse de donde me gustaba tenerlas;
-tomándome por las caderas-
extraño que dejes tus huellas sobre mi piel
pero la decisión ha sido tuya
y yo te quiero,
¿qué puedo hacer?
sino es dejarte ser
-aunque no seas conmigo-
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