Duele más soñarte que no tenerte.
Que no te tengo lo sé, y me acostumbro.
Pero cuando te apareces en mis sueños
no sé distinguir, todo me parece tan real
tu mirada, tu pelo, tus besos
hasta esa manera en que me dejas sola
cómo te das la vuelta y te marchas.
Duele más soñarte,
porque al despertar no estás.
No sé si sueño un nuevo sueño
o sueño un recuerdo.
Duele más soñarte,
porque esos sueños no me dejan más que un mal sabor de boca
que no es el sabor de tus labios.
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